LEYENDA DE MAMÁ BACHUÉ
Muy cerca de la sabana de Bogotá, como una inmensa alfombra húmeda, quieta y silenciosa, la laguna de Iguaque anunciaba algo maravilloso bajo sus aguas serenas. Árboles, plantas, flores, aves, reptiles y mamíferos comenzaron a aparecer, como un milagro matinal. De pronto, del centro de la laguna, como rompiendo la helada línea húmeda, emergió una cabeza de mujer de rostro hermoso, luego su cuerpo esbelto y entre sus brazos un niño de corta edad. La tradición muisca llamó a esta mujer con el nombre de Bachué. Mostrando todo su esplendor, salió a la superficie en medio de los cantos y trinos de las aves, el vocerío febril de los animales, el vaivén de las hojas de los árboles y las lucecitas felices de las flores. El niño creció ayudando a Bachué a cultivar la tierra, a pescar truchas, a adivinar la llegada de los amaneceres, de las noches, de las lluvias y las sequías. Cuando se hizo adulto, se casó con Bachué y la nación chibcha, hoy Colombia, comenzó a llenarse de niños. Los hombr...